lunes, 8 de enero de 2007

Historia del Abate Jean Hyppolite Michón


Nota: Este artículo es una traducción corregida de un artículo anónimo escrito originalmente en francés.


Jean Hippolyte Michon nace en 1806 en Corrèze y, muy pronto, se destaca por su gusto por los estudios y por su encomiable piedad.

Fue estimulado activamente por sus profesores de colegio para que siguiera estudios secundarios. En Angoulême hace su Bachillerato en Humanidades y obtiene, de manera brillante, sus títulos.

Sin embargo, Dios tenía otros planes para él y tras confesarle su vocación a sus maestros, uno de ellos lo orienta para que se acoja al sacerdocio en el Seminario de Santo Suplicio. Allí también se destaca por su gusto por la teología, pero sobre todo por su espíritu caritativo hacia otros.

En el seminario asciende progresivamente todos los niveles que conducen al Sacerdocio, aunque al mismo tiempo se interesa vivamente por numerosas ciencias, y no tarda en convertirse en un gran científico. Así , logra convertirse en un Botánico de respetable reputación. En una época en que este conocimiento empezaba a concitar un gran interés, constituyéndose en uno de los hombres de Ciencias que elevaron la medicina natural en base a plantas a una status más científico.

Como Historiador, aporta nuevas luces sobre el pasado y como Arqueólogo, fue uno de los primeros científicos en desarrollar maneras en cómo la gente común podía aprovechar los beneficios culturales de esta ciencia.

De esta forma, su vida sacerdotal se acompañó de numerosos ciclos de conferencias y coloquios de difusión de los últimos descubrimientos científicos, en los cuales los expone brillantemente, aunque siempre de una forma accesible a todos.

Desgraciadamente, esta manera de actuar no le agradó a quienes querían mantener al pueblo en el oscurantismo tranquilizante para las oligarquías de poder de su época. Estos motivos fueron los causantes de las primeras persecuciones que el abate Michon sufriría en su contra.

Sindicado como agitador social, se le cerraron las puertas de la alta sociedad de aquella época, y se lo confinó a un Ministerio de segundo de plano. Lejos de desanimarlo, esto lo motiva a ejercer su potente elocuencia a través de los pequeños municipios de Charente y Charente Marítima, desarrollando en ellos todo su talento como predicador.

En 1848 debe abandonar al Ministerio parroquial propiamente tal, para llevar la vida de un sacerdote libre. La enseñanza le calza plenamente a su naturaleza, y se convierte en director del órgano colegiado de los Thibaudières.

Allí traba amistad con un sacerdote tan erudito como original: el Abad Flamenco, quien le cuenta acerca de un medio muy eficaz de descubrir las futuras aptitudes de sus alumnos.

Le comenta que a los estudiantes les hace escribir una página de texto manuscrito y, gracias a algunas signos-tipo, reconoce sus características de personalidad: sensibilidad, autoridad, imaginación, orden, inteligencia, etc.

El abate Michon se interesa muchísimo por este método de análisis de la personalidad a través de la escritura: pregunta, comprueba y toma notas. Al mismo tiempo no deja de estar activo: escribe libros y artículos con el fin de defender las posiciones de la Iglesia Gallicane, movimiento liberal al interior del clero, también proscrito en esa época.

Dos capítulos brillantes van a consolidar su carrera clerical: será canónigo de la catedral Saint André de Bordeaux y canónigo de honor de la catedral de Angoulême. Estas son las razones por las que, cuando en 1860 aparece su libro "La Renovación de la Iglesia", dicha obra suscita un inmenso interés entre los fieles, con una influencia en ellos no menor. Jean-Hyppolyte Michon habla en él de una vuelta de la Iglesia a la disciplina de la Cristiandad de los primeros siglos: el final del celibato obligatorio para los sacerdotes, la vuelta a la elección de los obispos por el clero y los fieles, el final de la explotación de la religión por un clero mercantil.

Huelga comentar lo revolucionarias y controversiales que resultan esas ideas, incluso para los días de hoy y, por ello, resulta fácil imaginar los obstáculos que tuvo ese libro y las toneladas de tinta y papel que se gastaron en la discusión que generó. Sobre todo porque en aquella época, bastaba con la denuncia de un particular para que la policía extendiera una orden de embargo en las librerías y requisara todo lo que simplemente se juzgaba como "contrario a la moral y a la religión".

Algunos autores afirmaron que la novela estaría firmada por el Abad Jean-Hyppolite Michon, más motivado en realidad por un "poco santo" amor que le profesaba a una joven muchacha: Señorita Emilie Devars.

Y pese a los dictámenes de la institución eclesiástica, el celibato obligatorio de los sacerdotes distaba mucho de concitar la unanimidad entre los católicos de Francia en esos días. Por estas razones, no fue de extrañarse que el Abad Michon fuera perdiendo su condición de colegiado y pasara a ser un sacerdote vetado.

Se le cierran nuevamente todas las puertas, excepto las de los pobres a quienes ayudó tanto antes. En Baignes (Charente) dónde se refugia, solo tuvo para alojarse un miserable cobertizo en tablero, una choza con suelo de tierra. Pero ahí también recuerda sus conversaciones con el Abad Flamenco; reconsiderando a la forma en que éste clasificaba a sus alumnos por la escritura.

El Abad, en desgracia, se pregunta esta vez si no habría allí el embrión de una verdadera ciencia.
Pronto, esta investigación se convierte en la gran preocupación del sacerdote. Empieza a reunir todos los textos que puede encontrar. Busca en la forma de las letras lo que puede revelar la franqueza o la mentira, la generosidad o la avaricia, el gusto por el trabajo o la pereza. Sin embargo la miseria de su vida va aumentando.

Con todo, un día, una vieja tía reúne algo de dinero y se lo envía con el fin de ayudarle a pasar mejor el invierno. El día siguiente el Abad Michon se marcha a una ciudad más grande, en donde esperaba encontrar una imprenta. Allí ahorros de la tía pasan a la caja del impresor. Vuelve de nuevo a Baignes con una pila del primer número de un Diario con un extraño título: "El Diario de la Escritura Manuscrita".

En esta modesta edición, el abad expuso sus descubrimientos. Dedicando su primer número a las personas quienes antes había conocido. Y este primer envío suscita un inmenso interés. Las suscripciones empiezan a llover. Un segundo, luego un tercer número del "Diario del Escrito a mano" pueden publicarse. Luego de este repentino éxito, se coloca un día un libro al escaparate de las librerías: "Los Misterios de la Escritura" del Abad Michon.

En algunas semanas se presenta la gloria. Numerosas invitaciones solicitan al abad. Se piden precisiones, conferencias, de las consultas. La obra se traduce en inglés, en alemán, en italiano, en español, en portugués, en ruso. Finalmente, en 1871, Hippolyte Michon publicó su "Systhema de Graphologie", estableciendo entonces la Grafología como una ciencia. Por esto se lo conoce como el "Padre de la Grafología".

Se vuelve una personalidad mundial y, por supuesto, el dinero no falta ya. Preocupado de propagar los conocimientos, el Abad Michon duplica el "Diario del Escrito a mano" de un estudio de arqueología titulado: "Las Estadísticas Monumentales".

Poco tiempo después, le encarga a un artesano albañil la construcción de una extraña residencia, para que fuera un símbolo de tradición y libertad a la vez, una curiosidad para el turista y un mensaje de perseverancia y fe.

Desgraciadamente el Abad Michon no tuvo tiempo de terminar de construir la ciudadela espiritual que había proyectado. El período de privaciones que había seguido a su condena por parte del Vaticano había minado su salud, y fallece finalmente en 1881.

Actualmente permanece junto al castillo extraño, su tumba donde se lee: "Abad J.H. Michon", Escritor, Arqueólogo, Grafólogo - 1806-1881, y también una calle de Baignes que lleva su nombre.

Traducción del francés por Rodrigo Farías Veloso
Psicólogo U.Diego Portales
Diplomado en grafopsicología U. Autónoma de Barcelona
CURSOS DE GRAFOLOGIA

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